Azahar Elena

Foto: Peter Daniel Villeguez Acosta (2026)

Azahar Elena es una artista española_alemana que actualmente reside en Madrid y es graduada en Bellas Artes por la Escuela Universitaria de Artes TAI. En 2020 inició un grado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Ámsterdam, el cual decidió dejar en 2021 para extrapolar los conocimientos adquiridos hacia su vocación artística. Previamente completó con Distinction una diplomatura en Arte y Diseño en la Arts University Plymouth en 2019, donde finalmente fue nominada para la exposición UAL Origins Selection 2019 en Londres.

Mediante la instalación y el vídeo investiga la linde del cuerpo catalizador como espacio especulativo dentro de la hiperexposición contemporánea. Desde su lente feminista examina la consecuente disonancia a partir de la fricción entre la representación, la autonomía y el placer. Trabaja principalmente a través de proyectos, manteniendo una relación estrecha con sus cuadernos y el registro del proceso, que operan como dispositivos de pensamiento y archivo. 

Su trabajo no solo explora la imagen, sino también la palabra como otra capa material. Su interés por el lenguaje y el significado se traduce al estudio de la performatividad y la elasticidad lingüística. En sus proyectos anteriores, la linde entre lo íntimo y lo público encuentra sus coordenadas en el uso del lenguaje mismo. Así, su práctica tensa estrategias material-lingüísticas que desestabilizan lo idílico para construir narrativas que confrontan dinámicas de poder, el deseo y la mirada externa en una suerte de fantasía abyecta.

Foto: Peter Daniel Villeguez Acosta (2026)

Trappings
2023
Cuentas de vidrio y plástico, arcilla polimérica, hilo de aluminio, volantes blancos, aiguilletes, espiral de metal, abrazadera de manguera, pegamento.
150x45x10cm

 

Frente a la circlusión como desplazamiento crítico de la narrativa androcentrista, trappings se centra en el male gaze, cuya objetivación del otro reduce las aperturas del cuerpo a un campo pasivo de intervención y conquista.

La espiral con colgantes se reapropia de la ficción del cinturón de castidad, y empareja esta a su vez con el imaginario de los amuletos de mal de ojo. No funciona como emblema de una clausura impuesta, sino como una estructura que protege y regula tanto la mirada como el acceso en sus propios términos.

En su formalización material, la reapropiación se traduce en una pieza construida con cordones militantes, bandas de encaje, cadenas y diferentes cuentas rosadas, metálicas y ornamentales, junto a abrazaderas que inducen a la alusión de cierre y potencial de contracción. Sus abalorios de protección, inspirados en formas estrelladas y afiladas que resguardan un orificio central, dibujan un paralelismo directo a dichos amuletos de mal de ojo.

Cuando se sitúan éstos a la altura de la cabeza del espectador promedio para coincidir con sus ojos, captan las miradas penetrantes y actúan como defensa frente al male gaze. Así, la pieza actúa como un exoesqueleto donde la barrera devuelve la mirada y bebe directamente del doble significado de trappings.
Por un lado, describe los objetos de ornamentación, y por el otro, alude a los objetos de caza. De esta forma, el cuerpo deja de percibirse como un accesorio dotado de un acceso para ser adentrado por otro, sino realza su capacidad de atrapar en su interior el cuerpo ajeno.

(CÁMA)RA
2025-Presente Instalación Audiovisual
Vídeo Monocanal Color Sonido – Ceferino Estructura Cartón Yeso, Tela Poliéster Móvil
Escultura: 160x70x80cm
Vídeo: 1080×1920 HD Duración: 00‘06‘55

 

(CÁMA)RA consiste en una instalación audiovisual que desarrolla una investigación sobre el spectatoring como consecuencia de la producción contemporánea de la imagen sexual y afectiva. El spectatoring describe el momento en que nos separamos de la experiencia sensorial para enfocarnos en la representación corporal durante los cruces sexuales. Es una disociación que experimentamos a partir de una mirada externa interiorizada, al asumir la posición del espectador sobre nuestra propia experiencia sexual desde el imaginario.

En la industria del cine se fomenta la representación de partituras sobre cómo experimentar la intimidad con el Otro, tanto a través de diferentes escenas que codifican la experiencia en posiciones determinadas, como mediante la coordinación de intimidad que pone en práctica el diseño de coreografías sexuales para desexualizar el acto en su realización escénica. El consumo de estos productos culturales, junto a la era de la autoestetización, produce un imaginario que es formado por la interiorización de una mirada externa, y que media la relación sexoafectiva con el Otro al intentar de replicar dichos códigos visuales.

La pieza audiovisual se yuxtapone imágenes sexoafectivas protagonizadas por la artista y su pareja, propias de la cultura cinematográfica, con descripciones desexualizadas y extrapoladas del lenguaje empleado por las coordinadoras de intimidad. En esa desencarnación de la imagen erótica hacia su producción material, se explora como el spectatoring y la figura de las coordinadoras de intimidad funcionan como tecnologías paralelas que desactivan el deseo real. Ambas priorizan la estilización y la representación del afecto sobre la experiencia genuina, imponiendo una gramática externa que transforma el deseo en simulacro, donde el cuerpo ejecuta movimientos para la mirada ajena, mientras la experiencia sensorial queda anulada.

La extensión instalativa se compone a partir de un ceferino, un móvil y una estructura similar a una cama. Al tumbarse en la base para poder contemplar el vídeo, la disposición sitúa al espectador en una postura erótica dentro del espacio expositivo, generando una experiencia en la que no solo contempla las imágenes, sino que también se vuelve hiperconsciente de su propio cuerpo y de la mirada exterior.

(CÁMA)RA evidencia así cómo, en la era de la imagen y la autocuraduría, el afecto y el deseo dejan de experimentarse para convertirse en herramientas al servicio de la autorrepresentación.

(S)OUR BUTTERMILK
2024
Vídeo Monocanal Color Sonido
3840×2160 HD
H.264, MPEG-4 AAC Duración 00‘08‘32

 

(S)our Buttermilk (2024) construye un diálogo audiovisual entre una profecía especulativa y una mano que interactúa con un paisaje viscoso. Sus acciones se acompañan a través de un ensayo sonoro ficticio que narra la línea argumentativa del proyecto con una voz de registro plácido.

La pieza comienza con una interacción tímida con la materia, desembocando en una confrontación violenta, cuyo desenlace subraya la capacidad de los fluidos uterinos de endurecerse ante una agresión. Frente a agentes externos, bacterias o espermatozoides, la acidez hormonal inducida por la progesterona reacciona y filtra sustancias no deseadas. Así, se rastrea la inversión del imaginario penetrativo también en la fisiología del cuerpo. (S)OUR BUTTERMILK, 2024.

Los planos detalle en formato cenital adoptan estrategias propias del ASMR para generar una experiencia sensorial ambigua que enfatiza lo placentero-hostil. A su vez, los subtítulos gráficos en tipografía gótica acentúan esta tensión para cerrar así un sistema visual agridulce. La materia rosada fue realizada a partir de una mezcla de agua con maicena tintada (Oobleck), cuya consistencia presenta propiedades no newtonianas afines a las de los fluidos uterinos.

Efecto Estrella
2025Instalación Performance
Tres Trampolines Chupachups

Efecto Estrella es una performance articulada a partir de tres camas elásticas y tres performers que configura un dispositivo escénico para investigar el deseo como azúcar y la idealización del otro como un proceso autoidolátrico. El azúcar encapsula el primer deseo que experimentamos al nacer, es la glucosa que alimenta el cerebro como motor proyectivo, y una sustancia que en exceso produce el rechazo estomacal. La pieza propone una gramática del deseo desarrollada en clave vertical, donde el consumo del azúcar y el impulso hacia lo inalcanzable articulan la materialización de la idealización.

La proyección de aquello que el sujeto reconoce como afín sobre el otro se sostiene a través de la distancia. Mientras ese vacío permanece, el ideal continúa produciéndose a partir de la propia materia afectiva conformada por recuerdos, expectativas y anhelos. Sin embargo, cuando esa proyección entra en contacto con el otro, el deseo colapsa. El deseo se revela entonces no solo como un mecanismo autoidolátrico que se alimenta de un canibalismo de la propia memoria y de la expectativa afectiva, sino también como un colapso anatómico que enfrenta al cuerpo con la insostenibilidad de la idealización del otro.

Mientras el cuerpo salta sobre la cama elástica en busca de cerrar la distancia, la tela flexible opera como su membrana estomacal que metaboliza toda la producción del deseo. A través de una estructura ascendente culminada por un colapso final, la obra encarna un ciclo de exaltación y caída en el que el cuerpo funciona simultáneamente como catalizador y víctima de un proceso de autoidolatría y de un canibalismo de la memoria afectiva. Es la consecuencia corporeizada, el Efecto Estrella.

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